21.3.06

Crónicas de una confusa vida


A veces, hay guerreros contrincantes de la racionalidad...

Otra vez me atacan por la espalda los sentimientos de desánimo. Como bacterias hambrientas, siento que carcomen mi sistema inmunológico hasta hacerse eco en esas partes más intangibles de mi ser.
Esos resquicios que uno nunca sabe donde se encuentran con precisión pero que sin embargo sabe uno, con certeza, que están ahí dentro, haciéndose presentes como ningún otro integrante del organismo...
Otra vez me sobreviene la angustia; galopante y desafiante viene en mi búsqueda a cobrarme las deudas pendientes que algún día generé y que jamás pude pagarle por no saber como y con que...
Se acerca, sin compasión alguna, a mirarme fijamente a los ojos y a hablar con el lenguaje que solo ella conoce y que todo aquel que escucha no puede evitar asemejar al del acecho de una ráfaga de frío polar que recorre la médula hasta dejarla sin defensa.
En un momento de lucidez alcanzo a visualizar los ojos de esa destructora de quimeras y observo en ellos un halo de ímpetu aniquilador y un vacío que es capaz de pulverizar cualquier energía que movilice mis huesos y le dé motivación a mí latir.
Me pregunto que antídoto es posible encontrar para erradicar sus efectos y salvarme así de una existencia banal; pero no puedo extraviar la mirada hacia un sentido que actúe como paño frío sobre esta herida que sangra a borbotones y empaña el camino a seguir...
Me pregunto una y otra vez porque no me deja en paz de una vez y continua su camino, pero inmediatamente me doy cuenta que su energía no tiene caminos ni misiones personales porque como un parásito, ella se alimenta de mis miedos y más profundas desconfianzas.
Vuelvo a observar su figura y alcanzo a ver que sus vestiduras están rasgadas; sin embargo no alcanzo a visualizar nítidamente su desnudez porque debajo de las rasgaduras hay parches y remiendos, los mismos simuladores que le inyecta a sus víctimas como coartada perfecta...
Nadie puede sentir su sutil presencia, solo yo y los retazos de mi alma podemos intuir su silenciosa compañía con ferviente intensidad. Saborearla, olerla y husmeara hasta el último rincón, como se explora a un amante hasta quedar empalagado...
Nadie puede verte, actúas con astucia porque te metes en mi sombra y te diseminas en mi aura... Me hago inmune; pero tarde o temprano mi alma y yo sabemos que vendrás a interrogarnos hasta desfallecer, vendrás a acunarnos con pesadillas del pasado y puertas con candados que no puedo abrir... Vendrás inquisidoramente y no se que responderé...
Me quedo en silencio, recuerdo tus labios, tus manos y la energía que moviliza tu locura. Le inyecto a mi imaginación un poco de tu sentimentalismo y a ese fetiche lo fusiono con la imagen de las brasas de mi piel que arden incadescentemente frente a vos...
Me pregunto una vez más que hay en vos que siento mío, que sobrevive en vos y en mi al unísono... Me pregunto una y otra vez porque mi mente reproduce sin cansancio tu presencia, los "no se" ganan siempre la carrera...
A lo lejos, una voz reverberante me avisa a los gritos que ya es hora de dormir y por hoy ya no hay permisos para interrogar. El ocaso llega presuroso y yo sigo sentada frente a mis restos, sin respuestas... Pero no queda otra que obedecer a aquella voz entrañable que con tono imperativo me advierte que ya ha comenzado el toque de queda.
Por hoy ya he desnudado frente al espejo demasiadas incertidumbres...


(TE QUIERO)

Sedienta


Tengo sed de claridad, tengo hambre de discernimiento, tengo bronca por las cosas que veo detrás de aquello de lo que me aferro. No tengo coherencia ni para escribir esto que estoy escribiendo pero necesito dejar que los dedos expresen lo que tengo adentro, necesito encontrarme pero no quiero encontrarme... Necesito estar sola pero no quiero la soledad, necesito no sentirme desdoblada o quizá necesito que el resto no me exija, me deje ser la mina relajada que soy o que sienten los demás que soy.
Solo por unos días necesito relajarme, relajarme de mí otro yo, relajarme de mi misma, relajarme de no ser y ser... tan solo poder caminar todos los días y hacer lo que viene al corazón. ¿Porque está tan mal hacer lo que viene al corazón aunque dure unos instantes?, ¿porque?, ¿porque hay que evitar hacer cosas que queres hacer aunque te hagan mal, y quien sabe si te hacen mal?... ¿te hacen mal en realidad? o te forman a ser un ser "humano" no tan solo un ser...
¿Porque será que siento que la corriente me arrastra y me meto en todos los huecos para buscarme?...¿Está mal?. Soy acaso una perdida vagabunda de mi misma y por eso busco y busco, o es acaso mi naturaleza, esta que me gana siempre la partida aunque tenga etapas de todo lo contrario...
¿ Cuales son mis miedos? ¿Cuales mis certezas?. ¿Que preguntas me formulo antes de salir a la caza del vivir cotidiano?. ¿Acaso las preguntas también tienen que estar tan perfectamente formuladas?. ¿Acaso dudar de eso es dudar de la racionalidad humana? o tan solo privilegiar el lado visceral, indómito, instintivo...
No se nada, no sé un carajo y cuanto más busco y veo cosas menos carajo se de nada... lo peor es que ese no saber un carajo me angustia, y quizá debería dejarme tranquila dado que los pilares siempre sufren fisuras o al menos están expuestos a eso...
Gracias alma, gracias mente, gracias ser de mi ser por dejarme salir un segundo afuera... Me estoy ayudando y no hay nada más valioso que un ser humano pueda hacer por si mismo, que hacer justamente algo por si mismo... hacer algo no se si por los demás, porque eso aveces también es escaparme, hacer algo por uno mismo, ayudarse, auto-ayudarse... resolverse o enmarañarse, enquilombarse o esclarecerse pero hacerlo en el ring en una pelea con uno mismo en la cual uno deje desnudas sus facetas crueles, egoístas y por un segundo del tiempo no nos justifiquemos ni nos mintamos a nosotros... jajajajajajaja, que estúpida que soy aveces, que fácil que es hacerme imbécil y no hacerme cargo de la falta de tontera de la cual carezco, mal que me pese...
Alguien me dijo una vez que los escritores de alma escriben básicamente para sí mismos para encontrarse o desencontrarse, para preguntarse y responderse o tan solo para ser... hoy estoy feliz porque estoy haciendo algo por mi misma, me estoy permitiendo no continuar el camino corriendo detrás del mañana sino detenerme en este hoy y mirarme mas allá de lo que soy frente al espejo de mi casa y el espejo ajeno de las apariencias...
Estoy feliz... estoy viva, quiero ser, quiero sentirme y observarme... quiero crecer, quiero operarme de esta ceguera existencial que me conduce a vivir mal, culpable y deteriorada interiormente, tan solo por escapar y no sentarme frente al fuego con mi propio yo o con lo queda de este yo que hace tiempo vengo negando conocer...

EL BUFON M..



¿Es tu espíritu el objeto de tus tormentos interiores?. Quien fuera Dios para saber a ciencia cierta cuantos sueños suspendidos quedaron atrapados en tus entrañas.
Aún a veces susurran los gnomos que una vez hubo un hombre, quizá un hombre-niño,que reía solo con sus ojos pero también a veces, la mayoría del tiempo, lloraba con ellos.
Aseguran los juglares en sus cánticos que la leyenda no llegó a difundirse a lo largo de los siglos, quien sabrá por que. Pero si se escucha murmurar a los grillos por la madrugada...
Los murciélagos, fieles a la noche y conocedores asiduos de esta afirman que los grillos dicen que el hombre-niño solía en el tiempo de los tiempos repartir bolsas repletas de musas que se desplegaban por el aire y que el viento logró arrastrar por el mundo entero y que una noche de invierno, cansado de oír los golpes que provocaban los rayos al azotar contra los portones de su ser, decidió alejarse al infinito del sol, en donde encontró llorando a una mujer con un pequeño en los brazos y al detener su mirada en ellos, reparó en un llanto que brotaba de ambos.
Sostienen los filósofos posmodernos que en ese mismo instante quiso correr a abrazarlos y así también abrazar su propia existencia, pero que los pasos que dio fueron demasiado lentos y la tormenta de los tiempos lo arrastró nuevamente a su planeta... Del cual jamás pudo escaparse...